El proyecto surge de la necesidad de ampliar las capacidades de investigación del Instituto Universitario CMT – Motores Térmicos de la Universitat Politècnica de València mediante la construcción de una nueva infraestructura destinada a la experimentación y el desarrollo tecnológico.
La arquitectura se concibe como un soporte preciso para la actividad científica. Un volumen compacto y rotundo, donde la claridad estructural, la flexibilidad de uso y la capacidad técnica del edificio condicionan cada decisión de proyecto.
La organización del conjunto se articula a partir de una gran nave de investigación y una compleja red de instalaciones que permiten adaptarse a las necesidades cambiantes de los distintos ensayos. Más que albergar un programa cerrado, el edificio se proyecta para acoger procesos en constante evolución.
La estructura prefabricada de hormigón armado, resuelta mediante grandes vigas tipo delta, define la espacialidad interior y permite liberar amplias superficies de trabajo, favoreciendo la flexibilidad y adaptabilidad de los espacios. Sobre esta lógica constructiva se desarrolla una envolvente compuesta por paneles prefabricados de hormigón de gran formato, cuya modulación y materialidad aportan al conjunto una imagen sobria, precisa y atemporal, acorde con su carácter tecnológico e industrial. Como elemento de remate, una celosía metálica perforada recorre el perímetro superior del edificio, unificando la composición arquitectónica y otorgando ligereza a la coronación del volumen.
Ubicado en el campus de la Universitat Politècnica de València, el edificio establece una relación directa con los recorridos principales de la universidad y se integra en su tejido como una nueva pieza para la generación de conocimiento.
Una arquitectura contenida y esencial, donde la forma surge de la técnica y donde cada decisión constructiva responde a una única finalidad: crear las condiciones necesarias para investigar.